Miércoles 11 de agosto de 2010.
· Desayuno: croissants.
· Ángel no fue a clase porque hay un máximo de días que puedes faltar a cursos de ese tipo, y con no acercarte a ese máximo no tienes problemas, así que este día se lo saltó por la cara...
· Dimos una vuelta por la ciudad, y sorprendentemente vimos tiendas... ¡abiertas! Antes de las 4 de la tarde Glasgow puede ser una ciudad incluso ajetreada.
· Pasamos primero por la biblioteca para curiosear cosas por internet, como por ejemplo sobre ese edificio del parque que habíamos buscado en 2 ocasiones, y que según vimos realmente se trataba de un hospital abandonado con historias macabras sobre enfermos y rumores de estar maldito... Aunque eso nos dio más curiosidad para encontrar la entrada, aunque fuese sólo para verlo.
· Comida: Hamburguesas y patatas en McDonald's.
· Por la tarde fuimos a información turística a preguntar un par de cosas, y la recepcionista que días antes nos había dado un montón de panfletos esta vez no nos resolvió ninguna duda.
· Después fuimos a la Catedral de Glasgow, y por el camino vimos muchísima gente con gaitas y tambores por la calle porque estaban ensayando para un festival que se haría poco después de irnos de Escocia.
· Al ir llegando a la Catedral nos llamó la atención un edificio que se llamaba Glasgow Royal Infirmary, y es un enorme hospital de más de 1.000 camas muy conocido, y una facultad de medicina a la vez.
· Frente a la Catedral vimos además una casa-museo, a la cual podías entrar gratis. Era la casa más antigua de Glasgow según decía el panfleto informativo, construída en 1471, y al entrar lo cierto es que los techos de 1'50m. sorprendían bastante, sobretodo si pasas el 1'80 como Kevin.
· Y a otro lado de la Catedral vimos un edificio llamado Barony Hall, que es un salón de bodas que aprovecha el detalle de estar a medio minuto de la Catedral para inflar descaradamente sus precios.
· Tras la casa-museo fuimos a ver la Catedral, y el interior, aparte de enorme, era impresionante.
· Salimos por la parte trasera, que daba a un jardín lleno de tumbas, y el cual a su vez dirigía a un puente llamado "Puente de los Suspiros", por el cual se accede a la Necrópolis. El puente tomaba su nombre por los funerales, ya que hay que cruzarlo para acceder a la Necrópolis, y por ello se decía que en ese puente todo lo que se oían eran suspiros de la gente conforme caminaban en silencio detrás de los féretros.
· Para llegar a la parte alta de la Necrópolis había que subir por una colina bastante prominente, pero a pesar de que en la Catedral habían muchos turistas, aquí no había nadie. La Necrópolis es en si un cementerio victoriano en el que hay enterradas unas 50.000 personas, y hay más de 3.500 monumentos sobre tumbas, de hecho vimos algunas de más de 150 años en las que costaba leer los nombres. Aunque al final no dejaba de ser un cementerio, así que tenía el mismo aire extraño y solitario que todos.
· Tras ver toda esa zona, volvimos a la residencia.
· Cena: pizza.
· Después de cenar fuimos a hacer la colada a la lavandería, sin tener mucha idea de cómo iba el rollo de comprar una ficha, cómo iba la lavadora, la secadora, etc. Tras un programa no muy largo de lavadora porque no nos fiábamos una puta mierda sacamos la ropa y buscamos una secadora libre, aunque la única que no estaba ya en marcha resultó estar llena de ropa seca de otra persona... Así que dejamos esa ropa en una mesa y pusimos la nuestra en la secadora. Al rato bajamos a recogerla y la ropa que habíamos sacado anteriormente ya no estaba sobre la mesa, así que es de suponer que su dueño la recogería y se cagaría en nosotros por usurpar su secadora y dejar su ropa tirada en una mesa.
· Al volver a la habitación jugamos a Dragon Quest IX.